El Tercer Sector lleva semanas trabajando para prepararse ante el peor escenario. «Desde que comienzan los primeros casos calculamos, de media, unos 3 o 4 meses para llegar al pico» en los países en desarrollo, explica el director general de Acción contra el Hambre, Olivier Longué. Aunque ya se conoce bastante bien la propagación del virus en otras zonas del mundo, como la UE, la realidad de África o América Latina es diferente. «Sospechamos que en el caso de África y de los proyectos de América Latina, la propagación va a ser rápida, pero el pico en África no llegará hasta junio y principios del verano a América Latina, y nos preocupa porque va a afectar a mucha gente», explica Longué.
La cifra de contagios en el continente africano se está acelerando en los últimos días. Si hace una semana superaban los 50.000 contagios, los últimos datos apuntan a los 70.000. Y todo ello, con escasez de pruebas y con un sistema sanitario débil. De media, en los 47 países apenas hay nueve plazas de cuidados intensivos por cada millón de habitantes. En países como República Democrática del Congo, hay 65 respiradores para una población de 80 millones de habitantes, y una cama de hospital por cada 10.000 personas. En España hay una cama por cada diez o doce. «Si aquí se ha colapsado el sistema sanitario, allí puede ser absolutamente devastador», ilustra Javier Ruiz, director de World Vision.
En Pulka, un pueblo en Nigeria de 63.000 personas atrapadas en medio de un conflicto entre el Ejército y Boko Haram, Médicos Sin Fronteras se prepara también para hacer frente a la epidemia. «El coronavirus lamentablemente es solo una amenaza más a añadir a su larga lista: inseguridad, falta de comida, de agua, presencia de otras enfermedades, un débil sistema de salud…», explica María Hernández, coordinadora de proyecto de MSF en Pulka.
No cuentan con kits de higiene básica, ni respiradores, ni apenas agua. MSF calcula que la media de litros de agua por día y por persona ronda los 11 litros, pese a que los estándares humanitarios establecen el mínimo en 20 litros por persona por día. En Europa, la media es de 144 litros de agua/por persona por día.
«Muchas de las medidas de prevención no son viables en algunas zonas de este país, hay familias enteras que están ante un dilema de si salgo a lo mejor me contagio con el virus pero si no salgo seguro me muero de hambre», explica Hernández. En Pulka, además, se hace inviable el autoaislamiento. Casi la mitad de la población vive en campos de desplazados. «Cuando vives en un tienda de plástico y hace 40 grados, estas poblaciones no pueden respetar el “quédate en casa”», cuenta la responsable.
Lo mismo ocurre con aquellos africanos que viven al día. «La capacidad de las personas para permitirse el lujo de comprar está bajo una gran presión. La distribución generalizada de paquetes de alimentos se convertirá en una alta prioridad», reconoce Layzell desde Sudáfrica. Además, apunta Acción contra el Hambre, es «preocupante» que la recolección de muchas cosechas va a coincidir con el peor golpe de la pandemia. «Y es la comida de mañana», dice Longué. «Es una crisis responsabilidad de todos, debemos volcarnos en una ola de solidaridad», resume Javier Ruiz, director de World Vision.

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